Oh, mira, hacer el amor puede ser más eficiente ¡Deja que IA-Slop lo haga por ti y tu sólo quédate viendo!
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y te mienten descaradamente en la cara, para fomentarte la adicción a pensar que siempre tienes la razón. Prefiero arrancarme un brazo a usar esta cosa. Si lo divertido es escribir tu post, hablarle a tus amigos de las cosas que te interesan.
ARGGGGGGHHH. Me apareció esto en mi time line. No, no quiero que Meta-IA-Slop escriba mis post por mí.
Se ha comprobado que sin importar lo que se le pida generan 30% de errores. Inventa cosas, autores, libros que no existen (+ en comentarios)
Encuentro de Minificcionista. #FENALI 39.
La letra enmascarada. Lucha libre en la minificción mexicana.
Antólogos: Daniel Bernal Moreno y Fernando Sánchez Clelo
Presenta: Jose Luis Zarate. Invitado Especial: Dios Trueno
27 de marzo. 19:00 Hrs. Paraninfo. Edificio Carolino. 3 Ote. 407, Centro.
Es un gusto salir en este libro, con amigos y colegas.
Estoy muy contento, me hicieron una entrevista en el No. 7 de la Revista DELFOS Visión Mexicana de Fantasía, CF, Horror y Terror.
Se puede leer (y descarar) aquí:
colectivodelfos.com/fanzine-delf...
No hay más que un grito sin sentido, de pingüinos primigenios de un blanco terrible y ojos vestigiales: Teke-lili, resonando en páginas escritas por tres escritores muy diversos a lo largo de un siglo.
Hay un secreto apenas esbozado, un miedo de otras eras que puede estar rabiosamente vivo, hay una ciudad que está más lejos, con su propia historia y oscuridades.
Ninguna certeza, ninguna respuesta.
Poe no daba explicaciones en el final de su obra y Lovecraft es un maestro en inquietantes ambigüedades
Sí, puede haber monstruos en las profundidades del Polo y eso no es lo más terrible.
Nada de cierto hay, todo lo que vemos son atisbos y deducciones que pueden ser falsas o terriblemente ciertas.
Son esas indeterminaciones los que hacen tan potente este relato.
Se adentran al cadáver de la ciudad sin imaginar que aún a lo extraño, a lo primordial, a lo no-humano, le llega su destino. Los pecados de su civilización los ha alcanzado al fin.
Su destrucción ocurre en las sombras, en el misterio.
El tiempo los ha dejado atrás. ¿Ha degenerado su raza, viven en la oscuridad perpetua del mar profundo, han sido devorados por lo desconocido?
Somos testigos de una tragedia, pero no de la expedición humana, sino la de los Antiguos desenterrados del hielo. Los humanos los despertaron de un sueño eterno y al regresar a lo que era su mundo han descubierto que nada queda.
La tercera parte y final de la novela nos revela el temor de que lo ancestral tienda sus manos muertas hacia el presente. Aquí está el horror intuido por Gordón Pym, un reino no humano con reglas no humanas, donde cualquier horror informe es posible.
¿No estamos acaso recorriendo el cadáver de esa civilización? Todo su maravilla y gloria son polvo, pedazos de monumentos en el suelo, soledad.
El escenario polar es excelente para esa evocación, un mundo vacío, desolado, en donde la muerte ancestral ha hecho su reino entre la nieve.
Es la historia de una migración, de esas extrañas craturas ancestrales que encontraron en el hielo, del establecimiento de su civilización en un mundo nuevo, de un auge y una lenta, laboriosa, desgarradora caída.
Quiero creer que hay canales de comunicación en esas imágenes de los cuales los personajes no son consciente porque descubren mil detalles imposibles de saber mirando sólo los restos de ese conocimiento antiguo.
En los muros está escrita toda la historia del lugar, escultura-escritura. ¿Cómo sería un lenguaje completamente inhumano?
Esta es la parte que más me fascina de la novela a pesar de que, en síntesis, son dos personas recorriendo ruinas monumentales y viendo los dibujos de las paredes. Pero que sorprendente es ese lento recorrido por un pasado indescriptiblemente lejano.
Dos exploradores se lanzan a un vuelo hacia las montañas cercanas. Ahí, oculta, está una antigua ciudad, mucho más antigua que cualquier ciudad humana.
Encuentran un hombre con todas las trazas de haber sido diseccionado, con curiosidad científica. Falta un hombre y un perro. ¿Acaso el desaparecido fue el asesino?
El profesor Dyler, llega para encontrar las ruinas del campamento. Los exploradores han sido masacrados, destazados, esparcidos sus restos por todo el campamento. Y los especímenes han desaparecido.
Los exploradores comunican esos descubrimiento entusiasmados, se dicen que ese conocimiento reescribirá el saber humano.
Y luego el silencio, el vacío, la nada propia del naufragio.
no tienen la simetría bilateral propia de animales terrestres, parecen corales vivos, anémonas vegetales. Múltiples brazos, cabeza de estrella, pólipos al parecer usados para desplazarse.
Hacen la autopsia a un ejemplar. Lo más normal que encuentran son unas gigantescas alas membranosas. A pesar de su minuciosidad no podemos hacernos una imagen mental completa de esos Antiguos habitantes del mundo, pues son totalmente ajenos:
Una parte de la expedición lejana encuentra extraños especímenes congelados en una cueva y los lleva a su campamento para estudiarlos. Todos sabemos que eso va acabar terriblemente mal. Trasmiten por radio la extraña descripción de algo que no saben si es planta o animal.
Nuestro narrador es un científico que está interesado más en muestras, perforaciones del terreno, uso de taladros en profundidades continentales de hielo. Mucho hay del tono mesurado de las primeras páginas de “La verdad del caso Valdemar” de Edgar Allan Poe.
Lovecraft nos muestra este mundo de vientos de 300 kilómetros por hora y temperaturas invernales entre 60 y 70 grados C bajo cero. No se centra demasiado en esas particularidades atmosféricas, y con esa aceptación distraída del entorno paradójicamente lo hace más creíble.
Las novelas de Poe y Verne son aventuras marinas, el viaje hasta Terra Incognita, lleno de peligros y horrores.
“Las montañas…” da un paso más allá, y empiezan en el Polo mismo, un lugar extraño pero conocido ya por anteriores expediciones, fruto de una minuciosa investigación
En los tiempos de Poe y Verne, el Polo profundo era una tierra a la que nadie había tenido acceso y donde todo era posible (Poe imagina un lugar de aguas progresivamente cálidas hasta ser peligrosas, y Verne piensa en temperaturas terribles de hasta 4 grados centígrados bajo cero).