Así estamos los dos hoy
Así estamos los dos hoy
Leo: Nooooo, dormir nooo, de día. ¡Sol!
Yo: De noche dormimos largo, de día dormimos un sueño muy especial que se llama siesta.
Leo: ¡No está! ¡No está! ¡No está!
Su padre y yo:
Soy una cobarde total jajajaja. Como mi hija siga hablando de fantasmas llamo a un exhorcista jajajjaa
Nacho suelta a Leo en nuestra cama para la siesta.
Leo: ¡Hola, amigo!
Nacho: ¿Qué amigo?
Leo: ¡Hola, amigo fantasma!
Nacho: ¿Qué amigo fantasma? ¿Dónde está el amigo fantasma?
Leo: *señala su cuna*
Yo: *procedo a cagarme viva*
Ay, qué corte, Chiki!! Pues pásame los apuntes para luego poder presumir por ahí de ser muy lista jajajaja
También pasa que esta es casa de escritora de infantil y juvenil e ilustrador... Lo compramos todo para "documentarnos" 🤭
Efectivamente, nosotros los coleccionamos. Teníamos más de 200 álbumes cuando ella nació.
Sí, vine de las primeras, pero se me hacía muy difícil llevar tanta red social...
Leo duerme después de una noche difícil mientras la claridad se filtra, plata líquida, por las ventanas. Es lunes y la promesa de las obligaciones se enreda en mis rizos desordenados tras la batalla. Nacho prepara el café.
Hace mucho que no entraba en esta cuenta. Ando un poco perdida, pero me apetece quedarme. A ver si soy capaz de asumir el cambio.
En el libro encontraréis relatazos de Patricia García-Rojo @patriciagarciarojo.bsky.social , Ester León, Laura S. Maquilón, Virginia Orive de la Rosa @virginiadepapel.bsky.social , Sofía Rhei, Marina Tena Tena @escritena.bsky.social , Susana Vallejo @susanavallejoch.bsky.social , Rocío Vega 🤍🎄
Ay, qué de tiempo hacía que no me salían tus tuits... He tenido que volver a este cielo para encontrarte y ¡qué felicidad!
Y, por esto, es un lujo trabajar con Alejandro Villén
Necesitáis probar esta receta de Nacho: dados de calabaza al horno con aceite, orégano, pimienta, romero, jengibre en polvo, comino y curry. Se le añaden unos cherrys y se dejan 20 minutos a 200°. Después se desmiga un rulo de cabra encima y se deja 10 minutos más. De muerte.
Leo duerme con las piernas sobre mí. Es domingo y un chico me ha reconocido en el tren: "Leí _el mar_ y me encantó", me ha dicho antes de sentarse a leer una novela viejísima con un lápiz en la mano. El atardecer de Madrid ha sido glorioso, fucsia y naraja, helado. Adoro el frío.
La luz despierta tímida mientras Leo y Nacho duermen entre el revuelo de sábanas y mantas. Se anuncia su fuego en la distancia, lívido entre los eucaliptos. Yo pienso en mi amiga, planeo el desayuno, acallo los ruidos de la obligación. Me abrazo a la paz de los que amo.
Castañas y migas, rábanos y tés calientes, huesitos de santo y buñuelos, castañas y avellanas, higos secos y pan de higo, carne de membrillo y gachas... Me encanta la gastronomía asociada al día de Todos los Santos, es una celebración del otoño en su versión más hogareña.
Lo mejor del día de hoy ha sido, sin duda, el estofado de ternera que ha preparado Nacho. No me arrepiento nada de haberle dibujado un diploma de chef hace años.
Estos son los libros que se unen a nuestras estanterías esta semana 🩷 (mención especial a @patriciagarciarojo.bsky.social y sus Cazamisterios, que nos tienen enamoradas)
de la nada viene
y se agarra a mi costilla
"temblor, temblor minúsculo,
¿qué esperas?"
al lobo le acaricio las orejas
heredé el miedo de la tumba
de los versos de un poeta
"pero hoy no, fuga escondida,
hoy no tememos prisa"
hay fuegos que no queman.
La felicidad son las lentejas de otoño de Nacho: calabaza, champiñones, zanahoria, patata, cebolla y ricas especias con creatividad. Por favor, son dignas de la mejor novela.
Leo hace diez meses hoy, más tiempo fuera que dentro de mí. Para celebrarlo, hace el "pon pon" con sus manitas preciosas y mira a su papá con sorpresa porque se ha cortado la barba. Yo abandono las correcciones de la última novela que escribimos juntas y vuelvo a mis mugres.
Está nublado. Nacho duerme, meciéndome con su respiración después de una noche difícil. Leo duerme sobre mí, apoyada en mi pecho, cálida y abandonada. Es lunes, ansío el ratito de escribir, el té, la lluvia... Esta novela soy yo.
Hace un año habría pasado esta primera tarde de otoño bordando ante una película o quizá escribiendo sin tiempo ni pausa con una infusión y una vela. Hace un año habría deseado estar justo donde estoy: durmiendo la siesta con mi hija sin tiempo para otra cosa que no sea amarla.
Hace unos años, cuando empecé en este oficio, era lo bastante ingenua como para creer que, si un editor no te toca ni una coma del manuscrito, es buena señal. Con el tiempo he aprendido que me equivocaba. No solo es positivo que te sugieran cambios; a veces también es necesario.
Qué difícil retener el deseo de escribir cuando se despierta, qué difícil abandonar las teclas para volver al mundo, para volver a ser yo y no la narradora, para ser la mamá de Leo y abrazar la dulzura. ¡Qué confuso ser a la vez tantas y ninguna! Y, sin embargo, qué felicidad.
Cuando puedes hablar de literatura, cuando puedes hablar de tu pasión en un escenario en el sabes que no te tomarán por loca, cuando ves las miradas y sabes y saben... ¡ay, qué placer entonces desnudarse de la máscara de lo correcto y ser!
Pero qué preciosidad😍😍😍
La casa está limpia, Leo duerme estirada a mi lado. En sus rasgos serenos se adivina la niña que será mientras suena la música de Jose y Bea en bucle. Los días son iguales, como si andar en círulos nos hiciese más fuertes. La alegría del beso de Nacho, permanece en mí todavía.